
Deje de limitarse a calentar la tela: comience a controlar el calor que se aplica.
La mayoría de las personas piensan que una lámpara de infrarrojos es simplemente un calentador básico. Pero si alguna vez ha trabajado con telas, sabe que no es tan sencillo. En este negocio, unos pocos grados pueden marcar la diferencia entre una prenda perfecta y un montón de tela arruinada que hay que desechar.
Lograr el calor adecuado
Las fibras textiles, especialmente las sintéticas, son muy exigentes en cuanto a la temperatura. Existe un rango de temperaturas específico en el cual las fibras funcionan correctamente. Si se usa demasiado calor, las fibras se derriten. Si la temperatura es demasiado baja, el tinte o el acabado no se adhiere a las fibras.
Por eso somos tan meticulosos con las longitudes de onda. Utilizamos lámparas certificadas, ya que nos permiten controlar dónde va el calor. Las lámparas de onda corta penetran profundamente en la tela, mientras que las de onda media solo afectan su superficie. Esto evita ese efecto de “piel quemada” que se produce con los calentadores baratos y de mala calidad.
Ahorrar energía (y tranquilidad mental)
Cuando la gente habla de sostenibilidad, suele mencionar el algodón orgánico. Pero, seamos realistas: el mayor desperdicio suele ser la energía que se pierde en la habitación.
Los calentadores convencionales son, básicamente, calentadores de ambiente para las fábricas. Derraman calor por todas partes. Nuestras lámparas son diferentes: dirigen la energía directamente hacia el material. Esto significa que se gasta menos tiempo esperando a que las cosas se calienten, y también se ahorra dinero en las facturas de electricidad.
Un consejo: estas lámparas están diseñadas para resistir las condiciones difíciles de una fábrica: pelusas, vibraciones, etc. Pero consumen mucha energía. Asegúrese de que sus cables puedan soportar la corriente máxima, de lo contrario, los disyuntores se dispararán cada vez que aumente la potencia.
A largo plazo
Soy un gran defensor de los productos que realmente duran. Una lámpara que se rompe cada tres meses no es una herramienta útil, sino una fuente de molestias.
Hemos modificado el filamento y el gas utilizado para que estas lámparas duren más tiempo. Menos reemplazos significa menos tiempo de inactividad y mucho menos estrés. Además, se obtiene un calor uniforme en toda la superficie de la tela. ¡No más puntos fríos ni productos de mala calidad!
Deje de preocuparse por si el calor es suficiente. Concéntrese en si el calor es preciso.