
Solución al problema de las “rayas zebra” en el recubrimiento en polvo de aluminio
Un amigo mío tiene una fábrica de aluminio bastante conocida. Durante unos seis meses, su línea de recubrimiento en polvo funcionó de forma realmente deficiente. Se enfrentaba a un problema constante: algunas partes de los productos terminados estaban perfectamente recubiertas, mientras que otras no se curaban adecuadamente. Era un desastre. El polvo se desprendía de la superficie, y había defectos visuales que hacían que todo el lote pareciera de mala calidad.
Nosotros fuimos a echar un vistazo a su sistema de irradiación por infrarrojos. Pronto descubrimos cuál era el problema: el calor no llegaba a los lugares donde era necesario. Utilizaban lámparas de infrarrojos genéricas. El problema es que el aluminio absorbe y disipa el calor muy rápidamente. Si las lámparas no tienen la densidad térmica adecuada o si la longitud de onda no es la correcta, se generan zonas frías en la superficie del aluminio.
Sustituimos esas lámparas por otras de alta calidad, diseñadas específicamente para metales que reflejan el calor. Pero no nos conformamos con eso; también ajustamos la potencia y el voltaje hasta que el calor se distribuyera uniformemente por toda la superficie del aluminio.
Lo importante es encontrar el “punto óptimo”. También ajustamos la distancia entre las lámparas y las piezas. Si están demasiado lejos, el calor no llega a las piezas. Si están demasiado cerca, el polvo se quema. Seguimos ajustando hasta que los perfiles de radiación coincidieran perfectamente.
Así se elimina el efecto de las “rayas zebra”: esas bandas alternas de polvo bien y mal recubierto que se producen cuando las lámparas no están correctamente colocadas.
Pero había un problema: estas lámparas consumen mucha energía. No se pueden conectar simplemente a un circuito antiguo y esperar que funcionen bien. La fábrica tuvo que mejorar su sistema de distribución de energía para evitar caídas de voltaje que pudieran arruinar todo de nuevo.
Una vez resuelto ese problema, todo funcionó perfectamente. Ahora, las piezas salen del horno con un acabado uniforme, sin importar dónde se encuentren en la cinta transportadora. Ya no hay necesidad de desechar piezas defectuosas ni de perder horas trabajando en reparaciones. Simplemente, se obtiene un acabado limpio y uniforme cada vez.